Ayer, sábado 5 de septiembre, en el Carmelo de Osuna, hemos vivido un día de gracia y de consagración sacerdotal en torno a nuestro hermano Fray Francisco Rivera, O. Carm., sacerdote Carmelita, hijo de nuestra Orden de los hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo.
A la hora del Ángelus, nuestro Padre Provincial, Fray Salvador Villota O. Carm., el Señor Obispo Auxiliar de Sevilla Ramón Valdivia, una veintena de sacerdotes, unidos a los Terciarios de diferentes casas de la Región Ibérica de los Carmelitas de España, el pueblo entero de Osuna, y conectados en directo por las redes sociales, hemos vivido esta historia de consagración sacerdotal con un fuerte acento carmelitano.
Ser religioso y sacerdote carmelita implica la conjunción de dos llamadas distintas pero profundamente entrelazadas: la vocación a la vida consagrada según el carisma del Monte Carmelo y el ministerio sacerdotal para el servicio de la Iglesia.
La dimensión de ser Religioso Carmelita: Ser religioso significa haber profesado votos públicos (pobreza, castidad y obediencia) para vivir consagrado a Dios en una comunidad. La identidad carmelitana aporta a esta consagración una impronta muy específica:
Contemplación y oración interior: El núcleo de la vida carmelita es la búsqueda de Dios en la soledad, el silencio y la oración continua.
Fraternidad: Vivir “en obsequio de Jesucristo” en el seno de una comunidad de hermanos que comparten la fe, la oratoria y el trabajo cotidiano.
Inspiración profética (Elías): Siguiendo la tradición de los primeros ermitaños del Monte Carmelo, el carmelita busca mantener vivo el celo por el Dios vivo (“Vive el Señor en cuya presencia estoy”).
Presencia mariana: La Orden está puesta bajo el patrocinio de la Santísima Virgen María (Nuestra Señora del Carmen), modelo de escucha de la Palabra, contemplación y entrega servicial.
La dimensión de ser Sacerdote: El sacerdocio añade el orden sagrado al estado religioso. El sacerdote es configurado con Cristo Cabeza para actuar en su nombre dentro de los sacramentos y en el pastoreo del pueblo de Dios:
Ministro de los sacramentos: Preside la Eucaristía, administra la reconciliación y acompaña espiritualmente a los fieles.
Predicador de la Palabra: Proclama el Evangelio y enseña la doctrina cristiana.
El significado del Sacerdote Carmelita: Cuando ambas vocaciones se unen, el ministerio sacerdotal queda impregnado por la espiritualidad carmelitana: tal como lo ha vivido nuestro Rvdo. Padre Fray Paco Rivera Cascajosa. O. Carm.






