El fin de semana del 25 al 27 de septiembre del 2026 los estudiantes de la comunidad de Valladolid, Fr. Rodrigue Yireyé de María Bationo y Fr. César María del Sagrado Corazón Samaniego García, junto con su maestro P. David Sosa, acudían a la Abadía Cisterciense de San Isidro, Dueñas, Palencia, para realizar un retiro que les preparase para el inicio del curso académico 2026-2027.
Tras llegar a la abadía al inicio de la tarde comenzaba el tiempo de recogimiento con la celebración de la Santa Misa en la capilla de San Rafael Arnaiz Barón, bajo cuya protección se encomendaba el fin de semana y sus frutos. El resto del retiro transcurrió en un clima de silencio y recogimiento amparado por la liturgia de la comunidad cisterciense a cuyos ritmos se amoldaron los hermanos. El sábado por la mañana hubo un pequeño momento de encuentro en el que P. David dio unas indicaciones para la meditación de las horas restantes de retiro. Se escogió a Lorenzo de la Resurrección y su propuesta de “práctica de la presencia de Dios” como material oración y examen para estos días. Tras la pequeña charla y diálogo, y la entrega por parte de P. David a los estudiantes de dos ejemplares de sus escritos1, el resto de la jornada transcurrió en silencio y oración. Y así se mantuvo el clima durante el resto del fin de semana. Sólo se interrumpía esta oración personal por el rezo de la Liturgia en comunidad, siguiendo la liturgia de la abadía, y otro breve momento de compartir impresiones la mañana del domingo.
El retiro finalizaba con la celebración solemne de la misa dominical y la última comida en la abadía antes de regresar al convento carmelita vallisoletano para continuar con las labores cotidianas del estudiantado.
El balance de la experiencia fue claramente positivo. Un alto en el camino que tras los primeros días en el nuevo destino vallisoletano permitieron reorientar el corazón una vez más a Cristo ante la nueva misión que se encomienda por delante. La liturgia cisterciense fue una grata compañera y junto con la abadía, como entornos novedosos, ayudaron a vivir con una mirada renovada la liturgia y oración de los tres carmelitas durante el fin de semana.






